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18/03/2008 Reseña de "A solas con Romero" 2008 Reseña de "A solas con Romero" 2008 Publicado en http://blog.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendID=186306905&blogID=367870545 "A solas con Romero"Así tituló mi hermano Ricardo Amaya este concepto acústico de unión de músicos en red. No era primera vez que trabajábamos juntos, de hecho, el disco "Profeta, XXV años después" sigue vigente y ya tiene tres años de haber sido lanzado. Lo que sí parecía que fuera primera vez es el hecho del trabajo de hermanos, y la presencia de tanta gente de diversas latitudes.¿Qué puedo decirles del concepto? Bueno, que el ambiente trató de montarse acústico pero no se logró del todo... y eso estuvo muy bien. La idea era lograr intimidad del asistente con el pensamiento de Romero. Eso sí se logró, y muy por encima de las espectativas. Para comenzar la noche, una breve reflexión a cargo de un miembro de FUNDAMOR. luego la etapa musical la inauguró César, nuestro rapero, con dos temas inspirados en Monseñor Romero y su impulso a la misión. Luego, Ricardo Amaya hizo gala de sus dotes vocales para llevarnos a otro mundo de oración. Tras una breve reflexión de Roberto Damas, las bandas Christos y Preludio pusieron su toque de rock, entonando gritos de batalla como Guayaquiyaguá o Metamorfosis, y llevándonos a un Romero de las Américas con su Corazón de Maíz latente, lleno de esperanza. La tercera reflexión estuvo a cargo de Ricardo, quien no hizo menos que encender la noche con su introducción al pensamiento de Romero. Entonces llegó el turno de su servidor junto a César Argueta, otro trovador sacro como gusto llamar a nuestro género. La Humildad de un Pastor se vio sazonada por Romero, un tema que recorre la vida e infancia de César y la influencia de nuestro Obispo mártir, para luego rescatar de la memoria histórica otro tema clásico del norte de nuestro país: Monseñor Romero, de autor anónimo. FUNDAMOR vuelve a poner su gotita, nombrando las numerosas acusaciones de las que Romero fue víctima. Esto dio la pauta a Ferding y Roberto Damas, quienes le dieron un giro más suramericano al ambiente con los instrumentos de viento y cuerdas andinas invitados. De todos los temas que interpretaron, el más sublime fue coreado de pie por los asistentes: Monseñor, de Roberto. Y ya para irnos despidiendo, Ricardo Amaya volvió al escenario para entonar Alma de Fuego, de Roberto también. Luego una bella oración hecha canción, La Clave de su Fuerza, y sellar con broche de oro todos juntos cantando Resucitó, de Mauro Arévalo. Las palabras de los asistentes no se hicieron esperar, pues todos tuvieron un espacio para hablar. No todos pasaron, por el tiempo, pero sí llevaban (y se notaba) un dulce sabor de boca de haber experimentado una noche excepcional, no sólo por la calidad musical de mis hermanas y hermanos de la Red, sino porque el ambiente de intimidad no se logró como lo habíamos pensado, sino que mucho mejor: Romero estuvo ahí, resucitando en la Voz de su Pueblo. Como pueden ver, no se trató solamente de canciones y temas, no se trató de fanatismo a un hombre, ni de desplazar a Dios de su puesto. Se trató de vivir cada palabra pronunciada por este Obispo que supo hacer lo que Cristo haría en su lugar, que supo darse a los demás aún a costa de su propia vida, que supo ser humilde y esperar en Dios, comprendiendo que la verdadera humildad reside en eso y no en vestir sin lujos. Y lo mejor de todo es que lo recaudado se fue íntegro a las arcas del tan necesitado Hospitalito de la Divina Providencia, hogar de este pastor, cuya capilla le vio nacer al martirio, y cuyas monjitas y servidoras ahora, 42 años después de fundado y 28 años después de la muerte del Pastor, siguen administrando con duros esfuerzos. Por eso, las sonrisas y satisfacción de los asistentes tiene un precio invaluable, y ya no se diga el breve alivio que ese ingreso pudo comprar a los pacientes. Esperamos más actividades con la Red, este grupo de hermanas y hermanos que se alegra con el éxito del otro y se entristece con la pena del otro. Como Dios nos manda a evangelizar, ahora juntos, tenemos más fuerza. Todo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Juan Carlos García Melgar |
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