Profilo di Juan CarlosJuan Carlos García Melga...FotoBlogElenchiAltro ![]() | Guida |
|
31/01/2008 Concierto Esperado: Silvio Rodríguez en El SalvadorSí, así como lo leen: Silvio Rodríguez, el máximo exponente de la Nueva Trova Cubana, cantará en nuestro país por primera vez en cuarenta años de carrera. Noticia acá Será el viernes 29 de febrero de 2008 en el Estadio Mágico González. Imperdible. 24/01/2008 Salario El Salvador es uno de los pocos países donde se dejan pasar los abusos no porque haya represión, sino simplemente porque ya no quedan fuerzas ni para protestar. El último caso, el sustancial aumento salarial de los diputados, pareciera que cínicamente no tendrá objeción. Cito a continuación al Padre José María Tojeira, quien de esto sabe mucho y es mucho más elocuente para expresarlo: Ética y Política
Salarios y mentalidades
José M. Tojeira
Que
una persona gane 10 veces el salario mínimo puede ser una diferencia
natural dentro del sistema de mercado. Que gane 15 veces puede ser
aceptable. Ganar treinta veces el salario mínimo es simple y
sencillamente un robo y una injusticia mientras haya gente en el país
que pase hambre. Robo tolerable en la empresa privada, porque al fin y
al cabo se le pueden poner unos buenos impuestos y obligarla a producir
más riqueza. Pero en un funcionario público es una señal de absoluto
desprecio a los pobres, de irresponsabilidad social, de ventajismo y de
aprovechamiento del propio cargo.
Ningún
coronel en activo gana 5.800 dólares al mes. Pero si se retira y pasa a
ser diputado los tiene garantizados. Pocos vendedores de guaro de
cantina ganan eso. En la Asamblea hay uno que lo vendía que ahora, al
menos, ya no necesita venderlo. Tal vez algún busero, si tiene muchos
buses, acabe ganando esa plata. Pero duplicar la ganancia a base de ser
diputado para defender los propios buses viejos no está nada mal.
Licenciados, maestros, odontólogos, muchos quisieran ganar esa
cantidad. Sólo siendo diputados lo conseguirían. El presidente de la
Asamblea es maestro. Gana más de 8.000 dólares según los periódicos.
Que no se extrañe si maestros mejor preparados que él piden aumento de
salario.
En
un momento en el que El Salvador necesita austeridad, la Asamblea se
receta un aumento descomunal. Ciertamente hay que salvar a personas de
casi todos los partidos, de momento parece que minoría, que han hablado
de revisar el aumento. Ojalá se impongan, porque, después de una
raquítica subida en el salario mínimo, recetarse un aumento de cerca
del cincuenta por ciento es una total vergüenza. Es algo así como
afirmar que los pobres no necesitan dinero en el país y sólo lo
necesitan realmente los que han logrado tener un puesto público que les
da la autonomía de recetarse plata a sí mismos.
Cuando
hablamos de ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres
podemos en ocasiones equivocarnos. Pero en el caso de los diputados es
evidente. Hoy el pobre que gana el salario mínimo es mucho más pobre en
comparación con los salarios de los diputados, si es que ese abuso
sigue adelante. Y un abuso especialmente agraviante cuando los
diputados no han hecho en los últimos años una labor que la gente
sencilla pueda ver que ha repercutido positivamente en El Salvador. Al
contrario, las cosa siguen mal y las leyes no hacen progresar al país.
Desde una lógica de mercado cuanto más se suben el salario los
diputados más se nota su ineficiencia y, con razón, peor salen en las
encuestas ciudadanas. Pero la mentalidad de los diputados y la lógica
del mercado que suelen defender son dos cosas muy diferentes.
En
el fondo los diputados, aunque digan que no en sus declaraciones
públicas, se sienten superiores a la mayoría de los salvadoreños y
salvadoreñas. Y no lo son. Al contrario, salvo excepciones, son peores
que los salvadoreños sencillos que con su trabajo mal pagado mantienen
la economía del país. Son con frecuencia más corruptos, menos libres,
más mentirosos, menos productivos. Y se convierten en una vergüenza
pública cuando aspiran a tener esos salarios.
Sería
bueno que en los programas de los partidos políticos apareciera con
claridad la propuesta de un salario máximo para el funcionario público.
Un salario máximo que no fuera ofensivo para los pobres de El Salvador.
Un salario máximo que nos mostrara quiénes están en ese trabajo por
dinero y quiénes están simple y sencillamente porque quieren servir al
país. Un salario máximo que no pudiera ser más que quince veces el
salario mínimo legal. Aunque sea mucho ya de por sí, pudiera ser
aceptable. Pero ya que los partidos políticos insisten tanto en que
tienen vocación de servicio público, deberían tener trasparencia en
estos temas.
Y
la ciudadanía debería fijarse en estos asuntos. Incluso si el partido,
o los partidos, que hagan esta propuesta, no tuvieran la fuerza en la
Asamblea para convertirla en ley, podrían donar lo que excede de los
quince salarios mínimos a alguna ONG o Iglesia para las obras que
éstas, con tanta frecuencia, realizan en favor de los más pobres. Y no
sirve decir que el sobrante se entrega al propio partido, porque de ese
modo el partido se convierte en cómplice interesado del abuso. Hay
modos de ser coherentes en política, y el subirse desmesuradamente el
salario, sin ninguna relación al salario mínimo, no es un gesto de
honestidad política. Ya es hora de que los ciudadanos no demos el voto
a quienes prometen mucho pero no ofrecen pasos concretos. Y ya es hora
también de obligar a los partidos a ser mucho más concretos en sus
promesas electorales. A todos los partidos, de derecha, centro e
izquierda. Porque todos pecan hablando generalidades. Que den números,
cifras, y no palabras. Que nos den a los ciudadanos suficiente
concreción como para que podamos evaluarlos posteriormente. Evaluarlos
de verdad y no sólo decir si me gustan o no me gustan. |
|
|